De los dichos a los hechos Es muy temprano para saber el rumbo que tomarán las administraciones municipales y la estatal que recientemente iniciaron actividades. De entrada se les concede la oportunidad de concretar las promesas que hicieron en campaña. En los periódicos y las redes sociales se leen opiniones favorables en su mayoría para las recién estrenadas autoridades, bajo la premisa de que: “si le va bien a ellas también nos irá bien a todos los ciudadanos”.  Lo mismo se decía de quienes arribaron al poder hace tres o seis años, para terminar en el desencanto social que fue aprovechado por quienes ganaron la elección y que hoy nos dicen que encontraron un desbarajuste, dejando en el imaginario colectivo que quienes se fueron lo hicieron forrados de billetes sin importarles la pobreza que causaron a los potosinos más vulnerables. Ya veremos a la vuelta del tiempo que tal resultaron las autoridades que tomaron posesión y por lo pronto hay que recordarles que llegó la hora de pasar de los dichos a los hechos. Su éxito redundará en gran medida de la gente de que se rodearon para sacar adelante el trabajo que reclama conocimiento, experiencia, responsabilidad, pero sobretodo sensibilidad. En el caso del Gobierno del Estado donde hubo relevo de partido tras años de administraciones priístas y una panista, se supone que habrá un cambio sustancial en el estilo personal de gobernar. De entrada, conocidos los nombramientos en el gabinete, salvo honrosas excepciones, está la impresión de que se le quedó a deber a los potosinos. Ojalá que los funcionarios estén a la altura de los retos.

En lo que toca a la alcaldía capitalina los nombramientos en el equipo de trabajo ofrecen una perspectiva confiable, dado que la mayoría de sus integrantes están fogueados en el servicio público y la iniciativa privada y envían el mensaje de que saben hacer bien las cosas. Independientemente de la conducción que hagan de sus administraciones el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, el alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, como  el resto de los presidentes municipales de la entidad, requerirán de la supervisión de la sociedad a través de sus organismos formales como son las cámaras empresariales y los colegios de profesionistas. No bien termina un proceso electoral y los ciudadanos se desentienden de la gran responsabilidad que confirieron a las autoridades, dejando el espacio libre a los gambusinos buscadores de ganancias políticas.  Por eso es importante que los ciudadanos se involucren y no dejen solas a las autoridades. De otra manera dentro de tres o seis años estaremos escuchando las mismas quejas de que se despacharon con la cuchara grande y que dejaron un desastre. Por lo que toca a las nuevas autoridades más les valdría ocupar el tiempo en hacer buenos gobiernos que los distingan de los anteriores. El bono democrático se acaba más pronto de lo que se imaginan y los electores pasan la factura. Twitter: @MARCOHSLP