Una ley exclusiva para AMLO. CADA QUIEN HABLA de la feria según le va en ella, dice el popular refrán, y en gustos se rompen géneros, dice otro. Para muchos el 6o informe de gobierno de Juan Manuel Carreras, fue de trámite y poca sustancia, mientras que para otros fue un resumen de buenos resultados en algunos rubros de la administración pública estatal. Es un último año de gobierno en el que ha tenido que sortear los problemas derivados de la inesperada pandemia que nos cambió totalmente las condiciones de vida a todos. Hay esfuerzos que reconocer y logros que destacar, al igual que habrá renglones propicios para la crítica, pero en lo general, Juan Manuel Carreras, cumplió su tarea. Persisten problemas como el de la inseguridad, que se viene arrastrando y seguramente seguirá existiendo, pero también se percibe que hubo impulso al desarrollo, generación de empleos y estabilidad política. Una evaluación correcta y justa de un gobierno sólo con el tiempo se puede hacer, por lo pronto, a unas semanas de que concluya su período, Juan Manuel Carreras, puede decir misión cumplida. A  PUNTO DE CONCLUIR el plazo -el martes 17 de agosto para ser precisos, o sea ya-, para que las autoridades municipales, tanto salientes como entrantes, notifiquen a la Auditoria Superior del Estado la conformación de las 4 comisiones que por ley deben nombrarse para que el proceso de entrega recepción sea legal, únicamente las de los municipios de Cedral, San Nicolás Tolentino, San Luis Potosí, Santa Catarina, Soledad de Graciano Sánchez y Tierra Nueva, lo han hecho. Se trata de una Comisión de Entrega y una de Enlace, que deben integrar los ayuntamientos salientes, más una comisión de recepción y un secretario técnico, por parte de los entrantes. Son las que harán los trabajos que permitirán que se haga la declaratoria de validez del proceso de entrega recepción. Si no se hace así, la transición de los gobiernos municipales será ilegal y la omisión puede derivar en sanciones administrativas o penales. ANTE LA INMINENCIA del retorno a clases presenciales, por decisión del gobierno federal, que ya definió a la educación como una actividad esencial, la reapertura de los centros educativos requerirá estrictos protocolos preventivos que se espera sean aplicados con la colaboración de todos, el magisterio, el sector salud, los padres de familia, los propios alumnos y todos los que de una forma o de otra tengan que ver con las comunidades escolares. El retorno a la normalidad educativa tendrá algunas características, para empezar el modelo ahora será híbrido, una parte de los grupos estará unos días de forma presencial y otra seguirá en línea las clases. Los maestros las impartirán a los presentes pero también las transmitirán para los que se queden en casa, buscando la forma de hacer interactuar a todos. La asistencia a los planteles será voluntaria y los padres que acepten que vayan tendrán que firmar una carta de corresponsabilidad. Aunque para muchos ya es necesario que los niños tengan convivencia social y trato directo con los profesores, también hay renuencia o franca negación de muchas familias para aceptar las disposiciones, sobre todo porque estamos en una ola de la pandemia en la que el semáforo epidemiológico está en la fase de máximo riesgo. En el caso de San Luis Potosí, el fin de semana los contagios, de un solo día, casi llegaron al millar. Difícil entonces es que haya tranquilidad como para que una mayoría decida que sus hijos vayan a la escuela. ESTOS COMO QUE NO ENTIENDEN o su presidencialismo los tiene cegados, por no decir otra cosa, la urgencia de algunos por aprobar la Ley Federal de Revocación de Mandato es tanta que se les olvida que hay división de poderes y que esa división es para evitar que se gobierne de manera arbitraria o a capricho. Que debe haber respeto pero no sumisión y que no se trata de que un poder le imponga la agenda al otro. En el caso de la referida ley, la aprobación se ha acelerado para darle gusto a Poder Ejecutivo, no por verdadera urgencia del Poder Legislativo. De alguna manera esa ley ya está, pero falta la ley reglamentaria, la que va a hacer posible su aplicación, y en esa andan queriéndole poner el sello de la casa o hacerla una ley exclusiva para una sola persona. Al menos eso se desprende de la pregunta que, Ricardo Monreal, pretende que se apruebe: “¿Estás de acuerdo con que el licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, continúe ejerciendo el cargo hasta que concluya su mandato?”. Para empezar habría que ver que tan válido constitucionalmente es que se aplique esa ley a alguien que fue electo por 6 años y sin que hubiera la expectativa de que a mitad de su periodo constitucional se le pudiera revocar. La retroactividad de la ley no cabe en perjuicio de nadie y, aunque el presidente quiera someterse a un proceso de revocación, si pierde saldría perjudicado, además se violentaría el voto de quienes lo eligieron por ser 6 años sin variaciones de por medio. Luego que concluya su mandato, habrá que hacer una reforma a la ley para incluir el nombre del que sigue, o piensan que, López Obrador, estará varios sexenios.

SIN EMBARGO, no crean que los diputados y senadores no discuten en serio y analizan hasta el último detalle, el senador por el MORENA, Sergio Pérez Flores, licenciado en Informática, por la Universidad del Valle de Cuernavaca; maestro en Ciencias Políticas y Sociales, por el Colegio de Morelos, y maestro en Administración, por la Universidad de la Bretaña Occidental, Francia. También es doctor  honoris causa, pero no sabemos por qué causa, de acuerdo a un nombramiento que dice que le dieron en una reunión de la FCAP y OMA. Bien, el senador de la república por el estado de Morelos, aparte de analizar a fondo la temática de la iniciativa se dio tiempo para una revisión minuciosa de la ortografía y en el momento oportuno señaló: “Quiero comentar que hay algunos puntos en los que, efectivamente, ya entrando en lo particular, haré llegar algunas observaciones a la presidenta, Ana Lilia Rivera. Senadora, en lo que se refiere al Artículo 33 hay una palabra ‘husos’ con hache, hay que cambiarla con usos sin hache”. Impecable observación para los que saben que usos, de usar, no lleva hache. Lo que no hiló bien el diputado es que husos puede referirse a un instrumento para retorcer y devanar el hilo que se forma con la rueca, o a una pieza de las máquinas para hilar. Cosas entonces del hilado manual o industrial, que si llevan hache. Husos también, se refiere a la división de la superficie terrestre, en 24 meridianos, que sirve para regir los horarios. Se les llama husos, con hache, porque el área que delimitan tiene la forma de un huso de hilar. Precisamente a las zonas de “husos horarios” se refiere el artículo 33, que revisó el senador. NOSOTROS DECIMOS:

Que quiere aprobar, no hay duda,

Esa ley, y de retache,

También revocar la hache,

¡Pues dice que al cabo es muda!      

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